Carta de una fotógrafa a los invitados de un matrimonio

Por: V
,

VDF copy

Queridos invitados:

Les escribo esta carta para tocar un tema del que ya he oído hablar a muchos colegas y que siento que es mi deber mencionar.

Cuando van a un matrimonio a acompañar a esas personas queridas en un día de celebración y felicidad, es normal que quieran tomar fotos, no sólo normal, es válido, entendible y totalmente respetable. A mí también me gusta tener un registro de todo lo que me rodea, no porque soy fotógrafa sino porque soy una persona con un smartphone en el siglo XXI. Ese no es el problema, el problema empieza cuando el afán de capturarlo todo interfiere con las memorias de los novios y con la calidad de mi trabajo como fotógrafa.

Voy a pintarles un ejemplo, que desafortunadamente está basado en casos de la vida real: empieza el matrimonio y la novia va a entrar a la iglesia, todo el mundo está a la expectativa, el novio nervioso se mira las manos, la novia, lleva dos horas o más de preparativos de pelo, uñas, maquillaje, etc…y ni qué decir de meses y meses de escoger cuidadosamente, vestido, tocados, zapatos y todo lo demás para verse perfecta, para que en ese momento en el que su novio levante la cabeza la vea y se miren a los ojos y una vez más se prometan que van a estar juntos para siempre con la mirada. Es un momento sublime, es uno de mis momentos favoritos de un matrimonio, y me imagino que de ustedes también. Pero para mí es imposible capturar esa conexión, la complicidad de esa mirada si además de concentrarme en las fotos que tengo que tomar, en caminar de espaldas y en no tropezarme con los pajecitos, me tengo que concentrar en esquivar en cada esquina de cada banca a una persona que quiere hacerlo también…con su celular. El resultado es entonces una foto que podría haber sido emotiva, perfecta, arruinada por las luces de las pantallas de los celulares y los hombros de los dueños de dichos celulares cerrando el encuadre,sin mencionar las miles de miradas asesinas que me gano cuando les pido el favor, a ustedes, los invitados, de que me dejen hacer mi trabajo.

Se que puede sonar exagerado, pero no me ha pasado ni una, ni dos, ni tres veces esto, son muchas veces más, y conversando con colegas se que a muchos les ha pasado también. Ese común denominador es lo que me lleva hoy a escribirles y a pedirles con todo el respeto del mundo, por favor, queridos amigos y familiares de los novios, en la ceremonia, ese momento irrepetible, de instantes fugaces que todos son importantes y deben ser capturados por mi, la fotógrafa, absténganse de tomar fotos. Seamos honestos, ¿qué tan buenas son esas fotos que quedan movidas, muchas veces desenfocadas y llenas de hombros y celulares de otras personas en el primer plano, o probablemente con la fotógrafa oficial (que vengo siendo yo) atravesada?

Ojo, esto no quiere decir que yo sea una dictadora y les esté diciendo que no tomen fotos, ¡para nada! después de la ceremonia tomen las fotos que quieran, mientras más mejor para que las compartan con los novios. Si han estado en algún matrimonio conmigo habrán visto que siempre recibo celulares para tomar las fotos con los grupos de invitados, que si alguien se para al lado mío buscando tomar con su celular la foto que yo estoy tomando le doy prioridad para que su foto quede buena y la mía también, para que todos salgan mirándolo a él en la suya y mirándome a mí en la mía. De esta forma todos ganamos, y algo más que es muy importante: GANAN LOS NOVIOS, porque al final del día quienes más sufren por las espaldas y pantallitas en las fotos son ellos, pues son sus recuerdos los que están quedando así, son las fotos que van a compartir con sus hijos, y sus nietos, las que podrían haber sido perfectas, pero por razones ajenas a ellos y a mí como fotógrafa, no lo fueron.

Así que de nuevo, queridos invitados, los invito para que en las ceremonias de los matrimonios a los que vayan, guarden sus celulares, y se dediquen a disfrutar de los momentos especiales con todos sus sentidos. Si se llegan a perder algo, les prometo que ahí van a estar las fotos del fotógrafo oficial, sea yo o alguien más, para que ustedes y más importante, los novios, puedan revivir cada momento sin interferencias.

Muchas muchas gracias por prestarme su atención y los invito a compartir esta carta con todos sus conocidos.

-V

4 Comentarios

  1. Maria
    04 . 07 . 2014 .

    Te entiendo, pero en mi caso de no ser por las maravillosas fotos que tomaron mis familiares con sus celulares y cámaras de aficionado me hubiera perdido las mejores fotos de mi boda. Las que tomó el fotógráfo profesional contratado fueron muy malas.

  2. jorge
    06 . 07 . 2014 .

    María, lamento mucho lo de tus fotos. Creo que hay algo de culpa en ti también por eso. Del fotógrafo no habla su equipo ni su rótulo como fotógrafo, habla su trabajo y eso es lo que tienes que mirar antes de escogerlo, para saber qué capacidad tiene. Estoy seguro que tuviste en la cuenta el tema económico en su escogencia… y eso es directamente proporcional a la calidad ofrecida en la gran mayoría de casos.

  3. Laura
    01 . 08 . 2014 .

    Totalmente de acuerdo, ademas que feo, todo los invitados quedan en las fotos con un smarthphone en el aire tomando fotos…

  4. 25 . 08 . 2014 .

    Gracias Valeria por este texto.
    Creo que no hay fotógrafo profesional que no haya tenido que sufrir por causa de este fenómeno.

    A María: Lamento lo que ocurrió con las fotos “oficiales”, pero difícil que haya una mejor explicación que la que dio Jorge.